La historia que el dinero vino a contar
- Harumi Puertos

- 13 dic 2025
- 1 Min. de lectura
No siempre fue falta de trabajo. Tampoco de talento. Había días en los que todo parecía alinearse… y aun así, la abundancia no se quedaba. El dinero llegaba con prisa y se iba con urgencia. Como si no encontrara dónde quedarse.
En el fondo, no era el dinero lo que dolía. Era el cansancio de vivir en alerta. La sensación de tener que demostrar, sostener, justificar cada paso. Como si la vida pidiera permiso para recibir.
Al mirar con honestidad, empezaron a aparecer memorias antiguas: frases heredadas —“mejor no sobresalir”, “no te confíes”, “el dinero cambia a las personas”— historias del linaje donde prosperar significó perder, separarse o pagar un precio alto. Y más profundo aún… una huella del alma que había aprendido, en otro tiempo, que tener podía ser peligroso. Entonces ocurrió algo distinto. No una promesa de riqueza inmediata. No una fórmula externa. Sino un cambio silencioso: dejar de pelear con el dinero y empezar a reordenar el campo interno que lo recibe.
Comprender que la riqueza no responde al esfuerzo, sino a la coherencia. Que no llega cuando se la persigue, sino cuando el cuerpo, la emoción y el alma dejan de bloquearla.
El Reto de 40 días Códigos Cuánticos de Riqueza nace desde ahí. No para “atraer dinero”, sino para desactivar las memorias que impiden sostenerlo.
Durante 40 días, el trabajo no es hacer más, sino liberar, recordar, reconfigurar. A través de meditaciones, rituales, procesos de autodescubrimiento y liberación desde el campo cuántico, el campo aprende algo nuevo:
Que recibir es seguro
Que prosperar no traiciona
Que la abundancia puede quedarse
Porque cuando el código cambia, la realidad… inevitablemente, lo sigue.


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